¿Y si el problema no residiera en el sujeto, sino en el sistema de percepción en el que se ve obligado a encajar?
La mayoría de los enfoques científicos y filosóficos consideran la realidad como algo que existe de manera independiente y la conciencia como un espejo más o menos fiel. Sin embargo, esta concepción pasa por alto algo fundamental: los filtros colectivos, históricos, culturales, lingüísticos y atencionales que preceden y condicionan toda forma de configuración del mundo.